9.11.08

petites robes


Castañas, licor café y lluvia.

Dice Mario Conde, después de empacharse a Lao Tse, que "nos encontramos a las puertas de un nuevo paradigma"... "Lo que está en juego es el crédito, el papel del crédito, y por ende el modo de organizarse el sistema financiero."
"Y es que sin un flujo adecuado de crédito la economía se para. Así, sin más, se para, se colapsa."
"No tengo dudas de que la sociedad tomará conciencia de que es necesario un control social del crédito."


Las nubes ocultan el fulgor de las estrellas. Un camión portugués, otro y otro más. Un beso redondo entre labios finos de galán. Las luces me recuerdan donde estoy. El temblor del deseo bajo la escarcha a ciento cuarenta por hora. Un camión lituano, otro camión portugués, un zorro plateado. Creo sentir las palpitaciones asustadas de tu respiración. Luces fugaces que ignoran los deseos de los amantes. La llanura negra de tus ojos más allá de los barreras de la autovía.
La voz estruendosa del locutor adelanta la victoria de Obama en el país de la Barbie. Afuera el silencio a dos grados bajo cero. No llueve. Las nubes no han dejado de pasar. "Negras noches sin luna".


La Maison Martín Margiela cumple veinte años de leyenda y de diseñador sin rostro: sus etiquetas blancas sin nombre, sus escasísimas entrevistas -a recordar la concedida a mi querido Felipe Salgado para Ajoblanco años ha-, los pantalones con faldas por encima, la deconstrucción de robes, los trajes artesanales, los desfiles más allá del espectáculo, más allá del arte.

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