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23.2.13

cosí fan tutte






        Una nieve tan fina como una loncha de jamón ibérico perfilaba los tejados de la ciudad, en una mañana de sábado con un sol esmirriado.  Tan escuálido como el índice de mi  subprime,  tanto, tanto que  no he tenido más remedio que recortar (hemos recortado  —cosí fan tutte—) las salidas nocturnas, con un día a la semana vamos sobradas, y esta semana tocó sábado. Este frío que hiela la cabellera es más propio de noche con mantita, chimenea y agenda de contactos…,  pero F  ha comprado las entadas para Subprime. Al Liceo nos vamos envueltas en pieles del ártico. 

Atreverse con estos temas de denuncia política  a estas alturas de cómo va la patria es de alto riesgo,  corres el peligro quedarte out en un mes; y  esto es lo que le ha pasado al señor autor.  Subprime no sorprende, ni ironiza, ni escandaliza, ni ná..., es más se han quedado cortos.  ¡Niños!, que ya vamos por que el innombrable —en nómina hasta antes de ayer—  ha realizado una declaración notarial de donaciones de empresas y pagos para desvelar en caso de que acabar en la trena, las escuchas van camino de remontar el amazonas hasta Iquitos.  Subprime se queda corta, enana,  hay más imaginería de chantajes,  escuchas, corrupciones y restos en el día a día que en esta ficción raquítica.   Y con este porte de para esto no pago 20 eurazos, me leo la prensa online más completita de escándalos,   y de  si lo sé no vengo,  volvimos al frío a la hora de Cenicienta. Directas  a la fiesta del castillo en busca del príncipe con zapatitos  de cristal.   

18.4.08

Esta historia comienza en Mérida, un sábado con un sol a ráfagas del norte, el fin de semana de los nombramientos ministeriales, que tanto han dado que hablar, y del gran premio de Estoril. El viento envuelve redondo las gradas del teatro de Emerita Augusta. Proserpina, diosa cuya historia es la base de un mito de la primavera, reina del mundo subterráneo, raptada por Plutón -muy cerca de ella entre las columnas del frente de escena- a los infiernos, nos ha devuelto las lilas blancas y las rosas fragantes al peristilo.

En un arrebato de infiernos primaverales, un hombre mata a su madre y se pasea con su cabeza envuelta en una camiseta por las calles de Murcia.

Cíane, náyade compañera de Proserpina, trató de impedir su rapto pero no pudo hacer nada contra Plutón. Llena de dolor, se disolvió en lágrimas.

Una joven se ahorca con su cinturón de cuero en la verja de la plaza de San Román. (Sit Tibi Terra Levis)

Pirítoo, un amigo de Teseo, trató de conquistar a Proserpina, y bajó al Hades con la intención de casarse con ella, y como castigo se sienta para siempre en la Silla del Olvido, a la que fue firmemente atado con anillos de serpientes. Hércules intercedió por él ante Plutón y lo devolvió al Mundo superior ileso.