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17.7.17
26.7.09
cascabeles y olitas
Todavía no ha comenzado a calentar: Florita no le ha puesto la gorrita de béisbol verde a sus caniches, en pelota picada los lleva sin rebequita, ni abrigo. Con los ojos cargados de rimmel y labios chillones y el palmito azabache y azucena, Florita pasea calle abajo con sus perritos lanitas beiges. Ellos con sus cascabeles cantarines al trote tiran de Florita con brío y alegría: es sábado, han desayunado galletitas y corre una brisa apacible; y ella..., ella en cualquier momento comenzará a cantar: "Corre, corre caballito que a mi casa estoy llegando..." con voz de olitas del mar Muerto.
20.6.09
verano
Era una mañana de nubes. Y era coqueta. El sol engatusaba con posturas y remilgos, con guiños de escondite. Un airón espigado de gestos charlatanes bajaba del oeste para después escurrir el bulto. Casi me engaña con palabrería de vieja y aires de princesa.
A eso de la una miro el calendario: 20 de junio, verano. Astillas de nortada agujerean mis pies y avivan el hambre. Es mediodía, el sol no calienta,
A eso de la una miro el calendario: 20 de junio, verano. Astillas de nortada agujerean mis pies y avivan el hambre. Es mediodía, el sol no calienta,
11.8.08
los días
El jardín tiene dos limoneros, varios manzanos chatos con ramas que rozan la hierba, un peral de cargado de miniperas tostadas por el sol, un ciruelo retorcido y manco, sin hojas ni ciruelas. El cerezo ajado y somnoliento ha conocido épocas mejores. Un año más nos ha dejado sin cerezas. El viejo naranjo alto y desgarbado todavía sigue cargado de naranjas. Cerca de la camelia, un rosal de flor solitaria soporta como puede la compañía de los pulgones.
El mismo pájaro de todos los días camina por el empedrado, picotea una brizna de hierba, levanta la cabeza y nos mira con ojos ribeteados en blanco.
Al fondo, el mar azulplata refleja los rayos del sol.
El pájaro despliega las alas.
"Este nuevo mundo pesa un attogramo.
Sin embargo, todo tiene un tamaño experimental, es invisiblemente diminuto o ambiguamente inmenso. Hay en él hojas que han crecido como ciudades y pájaros que anidan en la concha de berberechos.
(...)
Huevos de cáscaras color azul celeste, con un peso equivalente a un universo en ciernes.
Y, debajo, champiñones blandos y pequeños como la oreja de un ratón. Una grieta como un corte, y dentro, millones y millones de microbios preguntándose qué hacer después. Esporas a la espera del viento que no vuelven la vista atrás.
Musgo concentrado en ser verde."
El Planeta Azul. Jeanette Winsterton.
Esta mañana la hierba brilla. El cielo gris esponjoso vuela hacia el Este. El jardín huele a campo mojado. En el suelo, las naranjas caídas están cubiertas de moho, su olor a esporas reventonas esconde el aroma del azahar.
Vuelve a llover. El pájaro negro se refugia en la caseta del perro.
Al fondo, el mar envuelto en nubes añora los rayos del sol.
El pájaro despliega las alas.
El mismo pájaro de todos los días camina por el empedrado, picotea una brizna de hierba, levanta la cabeza y nos mira con ojos ribeteados en blanco.
Al fondo, el mar azulplata refleja los rayos del sol.
El pájaro despliega las alas.
"Este nuevo mundo pesa un attogramo.
Sin embargo, todo tiene un tamaño experimental, es invisiblemente diminuto o ambiguamente inmenso. Hay en él hojas que han crecido como ciudades y pájaros que anidan en la concha de berberechos.
(...)
Huevos de cáscaras color azul celeste, con un peso equivalente a un universo en ciernes.
Y, debajo, champiñones blandos y pequeños como la oreja de un ratón. Una grieta como un corte, y dentro, millones y millones de microbios preguntándose qué hacer después. Esporas a la espera del viento que no vuelven la vista atrás.
Musgo concentrado en ser verde."
El Planeta Azul. Jeanette Winsterton.
Esta mañana la hierba brilla. El cielo gris esponjoso vuela hacia el Este. El jardín huele a campo mojado. En el suelo, las naranjas caídas están cubiertas de moho, su olor a esporas reventonas esconde el aroma del azahar.
Vuelve a llover. El pájaro negro se refugia en la caseta del perro.
Al fondo, el mar envuelto en nubes añora los rayos del sol.
El pájaro despliega las alas.
27.7.08
I've got you under my skin
Las cigüeñas cruzaban veloces el cielo azul recortado por filigranas de piedra y tejados resecos. Era sábado, anochecía. El viento de verano revolvía los cabellos de los músicos en la plaza al pie de la Torre de las campanas, Summer wind. Los músicos de la Bob Sands Big Band y la voz de Pedro Ruy Blas fueron tomando poco a poco la memoria de Frank Sinatra.
El cielo fue tornándose azul cobalto, negro, sin estrellas a lo lejos, nos fueron cayendo Pennys from heaven, Just in time, The shadow of your smile.
El aleteo de las cigüeñas, las carreras callejeras de los bencejos, Fly me to the moon.
Rosas rojas ahogadas en manos de mujeres soñadoras, silencio en las sillas, Strangers in the night: ... something in your eyes was so inviting, something in your smile..., escalofrío en la piel.
Farolas en la plaza, la piedra dorada, cielo negro, cruce de miradas, caricias robadas, Dancing in the dark.
Melodías de Broadway, rumor de ciudad, torres caídas, New York, New York.
Los pasos de los rezagados, los curiosos, los desertores, aplausos de viento, miradas de estrellas, My way.
El cielo fue tornándose azul cobalto, negro, sin estrellas a lo lejos, nos fueron cayendo Pennys from heaven, Just in time, The shadow of your smile.
El aleteo de las cigüeñas, las carreras callejeras de los bencejos, Fly me to the moon.
Rosas rojas ahogadas en manos de mujeres soñadoras, silencio en las sillas, Strangers in the night: ... something in your eyes was so inviting, something in your smile..., escalofrío en la piel.
Farolas en la plaza, la piedra dorada, cielo negro, cruce de miradas, caricias robadas, Dancing in the dark.
Melodías de Broadway, rumor de ciudad, torres caídas, New York, New York.
Los pasos de los rezagados, los curiosos, los desertores, aplausos de viento, miradas de estrellas, My way.
25.7.08
azul
Espero el verano todo el año
y de repente aquí está.
Ella se ha marchado a la playa
y estoy solo aquí en la ciudad.
Siento un ruido sobre el techo
un avión que se va
(ESTRIBILLO)
Azul,
la tarde está muy azul
y se me hace larga.
Me doy cuenta
de que no tengo remedio
sin ti
Y ahora
cogí el tren por los pelos
para ir, hacia ti,
Pero el tren de mis deseos
en mi pensamiento va al revés.
Se parece a cuando estaba en el seminario
hacía tanto sol, hace muchos años.
Aquellos domingos en soledad
paseando por el campo
Hoy me enfado más que entonces,
pero ni siquiera tengo un cura para charlar.
(ESTRIBILLO)
Busco algo de África en el jardín,
entre el laurel y el baobab,
como hacía cuando era niño,
pero aquí hay gente, y ya no se puede,
están regando tus rosas,
no está el león, quién sabe dónde está.
Azzurro. Paolo Conte
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