12.1.11
Otro día más sin ver el sol y van siete. La alegría de la mañana la pone la Bolsa que baila subyugada por la promesa de compra de deuda europea de China y Japón. ¿Qué harán ahora los gringos? China saca a paseo sus "perros" militares.
Otra mañana más, desde que el sábado la volví a escuchar en el Mundo Babel después de no sé cuantos años, canturreo la que era mi canción favorita cuando los besos eran una ficción del tamaño de las aventuras de la Nancy. ¿Quién habrá sido el capullo que me afanó el disco? Otro día más que escucho The only living boy in New York.
9.1.11
lectura sorpresa
Cumplí mi venganza. No arrasé las estanterías de Víctor Jara porque me faltaban monedas pero me hice con: El mago de Viena, de Sergio Pitol, La bestia del corazón, de Herta Müller, Yo mataré monstruos por ti, de Victor Balcells Matas. Éste último, la verdad lo compré por el título, que suena a declaración principesca de novela de caballerías y por la foto de la portada: ¿qué clase de tipo es éste que se planta como un musculitos de circo en la portada de un lindo librito cuadrado? Ya lo he terminado y han resultado todo un descubrimiento los relatos del señor Balcells. Me gustan estos relatos de personajes sin rostro y sin descripciones al uso, el desparpajo y tino de su palabrería. Me gusta la ingenuidad y ternura de algunos de ellos nada pasteles, con palabras crudas y atrevidas. Y me gusta que los relatos se desarrollen en Salamanca, que los personajes caminen, coman o maldigan en los espacios de esta ciudad. Ya está una un poco harta de que todo suceda en New York, Londres o París.
Mis favoritos: Cerco de un centro di gravitá permanente porque me recuerda a mi querido Carver -y todo lo que huela a Carver me pone- y porque a pesar del título no recuerda a Battiato, Primer amor, Primer beso, La continuidad de los peces, Por quién doblan las campanas, Pizarnik sobre todo por lo que no cuenta, Sing along to songs you don't know, La era del pingüino y, ¡cómo no!, Yo mataré monstruos y Quién me defenderá de tu belleza por el relato y porque ese verso de Buonarrotti me pierde.
Claro que hay algún momento que el señor Balcells “se pone estupendo” como cuando airea su bagaje cultural, pero me temo que es cosa de la edad, y seguro se le pasa. Muy recomendable el librito niños queridos.
“Alguien le hizo una pregunta [al pez]. Pero le palpitaban los oídos por el dolor. Se estremecía y caía hacia el fondo. ¿Qué has aprendido?, le habían preguntado, otro pez o un escarabajo, o un amigo.
Que lo más difícil para el pez es amar a su pescador, contestó mientras se hundía. Que todo dura una noche, meses apenas. Qué sólo se vuela hacia lo efímero. Que el otoño jamás cambia. Y tampoco el silencio.”
La continuidad de los peces en Yo mataré monstruos por ti.
Víctor Balcells Matas.
Editorial Delirio.
Mis favoritos: Cerco de un centro di gravitá permanente porque me recuerda a mi querido Carver -y todo lo que huela a Carver me pone- y porque a pesar del título no recuerda a Battiato, Primer amor, Primer beso, La continuidad de los peces, Por quién doblan las campanas, Pizarnik sobre todo por lo que no cuenta, Sing along to songs you don't know, La era del pingüino y, ¡cómo no!, Yo mataré monstruos y Quién me defenderá de tu belleza por el relato y porque ese verso de Buonarrotti me pierde.
Claro que hay algún momento que el señor Balcells “se pone estupendo” como cuando airea su bagaje cultural, pero me temo que es cosa de la edad, y seguro se le pasa. Muy recomendable el librito niños queridos.
“Alguien le hizo una pregunta [al pez]. Pero le palpitaban los oídos por el dolor. Se estremecía y caía hacia el fondo. ¿Qué has aprendido?, le habían preguntado, otro pez o un escarabajo, o un amigo.
Que lo más difícil para el pez es amar a su pescador, contestó mientras se hundía. Que todo dura una noche, meses apenas. Qué sólo se vuela hacia lo efímero. Que el otoño jamás cambia. Y tampoco el silencio.”
La continuidad de los peces en Yo mataré monstruos por ti.
Víctor Balcells Matas.
Editorial Delirio.
6.1.11
el día después
Limpié los botines con desvelo, dejé una copa del Peruchi en el balcón y me acosté antes del final del partido del BarÇa – Bilbao. Esta mañana todo seguía intacto, ni un sorbo..., los camellos y los Reyes han pasado de largo. ¿Será que me hado invisible? A misombra le han traído un libro de cuentos: “El gran inquisidor y otros cuentos” de Dostoievski. Lleva toda la mañana canturreando que no me lo presta. Así que mañana voy a Víctor Jara y arraso las estanterías. Nada de rebajas. Y que se fastidie.
31.12.10
2010
Hay años que uno comienza con el recuerdo de la pasión grabado en un lunar de la camiseta, y una esperanza que no toquetea demasiado por miedo a gastarla. Un año terminado en cero pero nada redondo, que termina con la pasión abrazada a Misombra y la esperanza cumplida ya duerme en el olvido. Y un sinfín de palabras en la trastienda: el jefe cambia de manos, fracturas y salas para sobrevivir, rebajón del sueldo y subidas de gastos y ¡arrástrate!, la muerte súbita y un traje de dolor, palabras por hilvanar y voces raídas, y los amigos entre abrazos. ¡Ring the bell!
feliz año, queridos niños y niñas.
Y para celebrarlo nuestro brindis con la señora Bartoli. chin, chin...
24.12.10
19.12.10
diciembre, domingo (1915)
Las cuatro y diez. Estoy segura que éste es el peor domingo de toda mi vida. He llegado al fondo. Mi corazón ya no late. Sigo viviendo gracias a una especie de zumbido de la sangre en mis venas. Está obscureciendo, sólo en las ventanas hay un resplandor blanco. El ruido de mi reljo, encima dela mesa al lado de la cama, es fuerte y vigoroso, como si fuera rico de una vida diminuta, mientras yo desvanezco y muero. Ya es de noche. El mar está muy agitado. Roza las rocqas, las barre, las cubre, las ciñe y les salta por encima. En la luz cruda y metálica, las rocas toman un color rojizo. En lo alto una raya ancha y vierde morado de una montaña, y sobre la montaña un cielo de un azul tendue que resplandece como el inteior de una concha mojada. La luz cambia a cada instante. Hasta en este momento, mientras escribo, se havuelto menos cruda. Algunas nuvecitas blancas coronan la montaña como humo que asciende. Y ahora un color de púerpura, amenazador y extraño está cubriendo el cielo. Los árboles voltean en esta claridad inestable. Un perro ladra. El jardinero habla solo y arrastrando los pies curza el sendero bien rastrillado; recoge el cesto de hierbas arrancadas y ser va. Dos enamorados pasean al borde del mar. Llevan abrigos gordos y ella lleva un pañuelo rojo en la cabeza. Andan orgullosos y despreocupados, muy juntos y desafiando el viento.
Hoy estoy enferma - no puedo andar - y sufro.
Diario, Katherine Mansfield.
Hoy estoy enferma - no puedo andar - y sufro.
Diario, Katherine Mansfield.
14.12.10
12.12.10
Me despierto a lo dominguero: tarde, despacio, con legañas y voz de sargento de las COES, todavía con resaca por el notición del sábado: miLanzarote se retira y cede el sillón de sus entretelas al niñoMañueco (al que Misombra vaticina carrerón como césar de Helmántica).
Mientras arrumbo la primera magdalena me asomo a wikileaks en busca de algún nuevo cotilleo para animar el día. Hoy podemos degustar un rollito de invierno relleno de capirotazos y mandobles de los gringos a la flor y nata del gran capital español para que abandonen sus negocios en Irán o, bien, se abstengan de entrar en tales territorios. Repsol doblegó el espinazo; el Santander no pregonó el plan “Queremos ser tu banco” a los ayatolás, e Iberia se conformó con constuirles aviones de papel.
Tanto negocio fallido por agradar al amigo americano... ¿a cambio de?
Wikileaks todavía no tiene la respuesta.
Mientras arrumbo la primera magdalena me asomo a wikileaks en busca de algún nuevo cotilleo para animar el día. Hoy podemos degustar un rollito de invierno relleno de capirotazos y mandobles de los gringos a la flor y nata del gran capital español para que abandonen sus negocios en Irán o, bien, se abstengan de entrar en tales territorios. Repsol doblegó el espinazo; el Santander no pregonó el plan “Queremos ser tu banco” a los ayatolás, e Iberia se conformó con constuirles aviones de papel.
Tanto negocio fallido por agradar al amigo americano... ¿a cambio de?
Wikileaks todavía no tiene la respuesta.
2.12.10
secretos de alcoba
Tanta teoría de sistemas, tanto realismo político, tanta teoría de la integración, para que luego llegue un guaperas con artimañas de pirata de teclado y acabe dando al traste con toda la parafernalia teórica de las relaciones internacionales, que se convierten en un patio vecinas pringado de cotilleos y secretos a voces: Cristina Kichner que le pasaba todos los papeles importantes al maridito -¿qué ahora sola, fané y descanyada?-, Morales que se opera en secreto de un tumor, que si Sarkozy es un mandón y demasiado susceptible, que si Putin y Berluscconi son demasiado amigos, de la Vega y su “interés” por los casos que investigan los jueces y afectan a los gringos, o corrupción en Marruecos.
Enfurecidos porque Mister Wikileaks se ha ido de la lengua acaban de ponerle precio a su cabeza. Como siga largando a éste lo fulminan como a la periodista rusa, Anna Politkóvskaya, o al ex-espía ruso, Litvinenko.
Enfurecidos porque Mister Wikileaks se ha ido de la lengua acaban de ponerle precio a su cabeza. Como siga largando a éste lo fulminan como a la periodista rusa, Anna Politkóvskaya, o al ex-espía ruso, Litvinenko.
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